lunes, 30 de enero de 2012

EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO



2012 es el Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad intergeneracional. Una ocasión para todos de reflexionar sobre el hecho de que los europeos viven ahora más y con más salud que nunca y de asumir las oportunidades que eso representa.
Las distintas formas de envejecer no están determinadas ni prefijadas; y, aunque hay que admitir que existen variables genéticas que juegan un papel importante en el envejecimiento, también hay que tener en cuenta que cada persona es responsable, con sus acciones y comportamientos a lo largo de su vida, de que su envejecimiento sea más o menos satisfactorio y libre de dependencia.
Concepto de envejecimiento activo

El concepto ha ido evolucionando, desde la definición de la OMS de 1990 del envejecimiento saludable, que estaba centrado en la salud, hacia un modelo mucho más integrador, como el de envejecimiento activo que se define como el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad en orden a mejorar la calidad de vida de las personas que envejecen.
El envejecimiento activo se sitúa en la base del reconocimiento de los derechos humanos de las personas mayores de independencia, participación, dignidad, atención y auto desarrollo y tiene como objetivo extender la calidad, la productividad y esperanza de vida a edades avanzadas. Además de seguir siendo activo físicamente, es importante permanecer activo social y mentalmente, participando en actividades recreativas, de voluntariado o remuneradas, culturales, sociales, y educativas.
La opinión de los expertos
Los expertos coinciden en que el envejecimiento activo es un concepto biopsicosocial y, por tanto, no se reduce al mantenimiento de una buena salud libre de discapacidad, sino que también implica el mantenimiento óptimo de aspectos psicológicos y sociales.
En base a datos empíricos obtenidos en distintas investigaciones, cuatro son las áreas que deben promocionarse para lograr envejecer activamente: hábitos saludables o salud comportamental, funcionamiento cognitivo, funcionamiento emocional, control y estilos de afrontamiento positivos y, finalmente, participación social.
El reto para los políticos y los que se ocupan de estas cuestiones será mejorar las oportunidades de envejecer activamente en general y de vivir independientemente, actuando en ámbitos tan distintos como el empleo, la sanidad, los servicios sociales, la formación de adultos, el voluntariado, la vivienda, los servicios informáticos o el transporte.
Un ejemplo de envejecimiento activo
El voluntariado que colabora con el Banco de Alimentos de Las Palmas puede constituir un buen ejemplo de lo que supone envejecer activa y solidariamente. La mayoría de ellos aprovechan su experiencia profesional y su alto grado de implicación social para llevar a cabo toda la serie de tareas que en esta organización sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública, se necesitan para hacer frente al reto diario de proporcionar alimentos a las personas que lo necesitan, contribuyendo así a que este proyecto social avance y afronte cada año nuevos retos, con lo que se consigue lograr una de las acciones propuestas por la OMS para el envejecimiento activo que es la de promover la participación psicosocial. Es también una manera  de ir más allá del debate y empezar a producir resultados tangibles.
En el Banco de Alimentos de Las Palmas, un grupo de personas jubiladas de las más diversas condiciones sociales y profesionales ceden su tiempo generosamente por el bien de los demás, poniendo todo su empeño de forma desinteresada, lo que hace posible la recogida, almacenaje y distribución de más de cinco millones de kilos de alimentos el pasado año repartidos a más de 39.000 personas a través de 173 entidades benéficas con las que se colabora.
El entusiasmo de estos voluntarios pone de manifiesto la importancia que tiene ayudar a tantas personas que, en nuestro entorno, en nuestros municipios, muy cerca de nosotros, carecen de los más elementales elementos de supervivencia a pesar de vivir en una sociedad del despilfarro. Permite también comprobar cómo se puede envejecer activamente.