domingo, 27 de noviembre de 2011

LOS ALIMENTOS Y LA SALUD DEL CORAZÓN


Si usted está intentando hacer cambios saludables para su corazón en su estilo de vida y su dieta, le resultará útil saber algunos conceptos básicos sobre nutrición, empezando por los componentes de los alimentos.

Las calorías

Son uno de los componentes de los alimentos, de las cuales hay que tener en cuenta lo siguiente:
-       Una persona necesita suficientes calorías para mantener su nivel de energía, pero no más de las que pueda quemar. Esto se conoce como equilibrio energético. 
-       Si se ingiere más calorías de las que se quema, se engordará.
-       Si se ingiere menos calorías de las que se quema, se adelgazará.
-       Si hay un equilibrio de los dos, se mantiene el peso.

Sin embargo, incluso aunque se esté a dieta, las calorías no se deberían reducir hasta el punto de que no alcance sus niveles de energía. El número de calorías que una persona necesita depende fundamentalmente de la edad, el sexo y el nivel de actividad.

El colesterol

Es otro componente a tener en cuenta. Es una sustancia similar a las grasas que se encuentra en todos los alimentos de origen animal: yema de huevo, carne, aves, pescado, leche y productos lácteos. Dado que nuestro cuerpo fabrica colesterol, no es necesario incluirlo en nuestra alimentación. Sin embargo, como la mayoría de la gente come alimentos que contienen colesterol, es importante evitar las cantidades excesivas. La cantidad de colesterol que se consume puede afectar los niveles de colesterol en la sangre.

Las grasas

Otro componente más son las grasas que son la fuente de calorías más concentrada, ya que aportan más del doble de calorías por gramo que los hidratos de carbono o las proteínas. La mayoría de la gente suele incluir demasiadas grasas en su alimentación, lo que contribuye a tener problemas de salud tales como la obesidad, el colesterol alto y las enfermedades del corazón. Aunque el aceite de coco y el de palma no contienen colesterol, son ricos en grasas saturadas y deberían ser evitados.

La fibra

La fibra es la parte no digerible de los alimentos. Existen dos tipos de fibra: soluble e insoluble.
La fibra soluble se encuentra en alimentos tales como el salvado de avena. Puede bajar el colesterol de la sangre en algunas personas.
La fibra insoluble se encuentra en alimentos tales como el salvado de trigo, y se sabe que es muy beneficiosa. Aunque no se ha demostrado que este tipo de fibra disminuya el colesterol, resulta útil para controlar el peso porque produce sensación de saciedad.

El sodio
Es un mineral necesario para mantener los líquidos del cuerpo y para que la función nerviosa sea correcta. Se encuentra de forma natural en algunos alimentos, pero la mayor parte del sodio en nuestra dieta proviene de los condimentos y los ingredientes que añadimos a la comida. Aunque el sodio es esencial, la mayor parte de las personas consume más del que necesita.
En algunas personas, el exceso de sodio en la dieta puede causar el aumento de la presión de la sangre, presentando el riesgo de cardiopatía (enfermedad del corazón) o de ataque cerebral.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

LA SALUD MENTAL


¿Quién no ha sentido un nudo en el estómago ante un acontecimiento sobrecogedor? ¿Cuántas veces hemos ido al baño antes de ir a un examen? ¿Por qué se acelera el corazón cuando se espera una noticia con ansia? Para aclarar estas cuestiones es fundamental tener en cuenta que dividir al ser humano en cuerpo y mente es un artificio.

Esta circunstancia nos sirve para clasificar una serie de enfermedades, pero la realidad es más compleja, y la interconexión entre lo que pensamos, nuestras emociones y nuestro funcionamiento físico es un hecho. Cuando enfermamos, se producen una serie de reacciones en nuestros procesos mentales  para adaptarse a esa nueva situación. Y viceversa, los estilos de pensamiento, la forma de comportarse ante los demás y nuestras emociones conllevan cambios en el estado físico.

Trastornos picosomáticos

En este ámbito aparecen los trastornos psicosomáticos, un fenómeno muy evidente en los niños pequeños, en los cuales el lenguaje aun no puede expresar el estado de ánimo; sin embargo  puede expresar su malestar, a través de multitud de síntomas (cólico abdominal, espasmo del sollozo, dolor de cabeza, crisis de asma). En el adulto, de igual forma, pueden afectarse todos los aparatos o sistemas orgánicos (cardiovascular, respiratorio, endocrino, etc).

No es posible formular una definición de salud mental unitaria y universalmente aceptada. El psicólogo Jahoda afirmaba que, una persona mentalmente sana se supone que cumple las siguientes características:
-       Mantiene una actitud adecuada hacia sí mismo y el autoconocimiento consiguiente.
-       Desarrolla sus potencialidades y creatividad personal
-       Tiene una integración armoniosa entre los distintos rasgos y atributos de la personalidad.
-       Posee capacidad de autonomía e independencia.
-       Tiene una percepción de la realidad libre de distorsiones.
-       Posee una buena adaptación al entorno, lo que incluye el afecto hacia los otros, las relaciones interpersonales satisfactorias y la integración a su grupo.

Consecuencias de estar sano mentalmente

Las personas que son saludables mentalmente tienen una imagen positiva de sí mismas y pueden relacionarse positivamente con otras personas la mayor parte del tiempo. Pueden afrontar los desafíos y cambios de la vida diaria igual que con los traumas y transiciones (la pérdida de los seres queridos, dificultades en el matrimonio, problemas escolares, y / o el reto de la jubilación).

Las personas que son mentalmente saludables podrían experimentar problemas de vez en cuando, tal como una breve depresión, especialmente después de una pérdida significativa. Por el contrario, las personas que padecen enfermedades mentales no presentan las características de una persona saludable mentalmente, como por ejemplo la capacidad de tratar con la pérdida de un ser querido. El experimentar la depresión de una manera constante y continua es un signo para el que se necesita ayuda.

La importancia de la prevención

Al igual que ocurre con la salud física, lamentablemente se piensa y se valora lo que supone tener una buena salud mental cuando la misma está deteriorada. Por ello es importante que se tenga en cuenta lo importante que es potenciar la salud mental a lo largo de toda la vida empezando desde la niñez, un periodo en el que la familia y la escuela juegan un papel importantísimo.

Debemos tener en cuenta que los hijos deben sentir que viven entre amigos, entre personas que quieren y que los quieren, y en quienes pueden confiar. Existen familias en las que los miembros encuentran el hogar como uno de los lugares más interesantes y placenteros del mundo, pero hay otras muchas personas que piensan en su familia como una amenaza, una carga o simplemente algo aburrido.

El papel de la escuela

Después de la familia, la escuela es la institución de socialización más importante, pues amplia la obra educativa de los padres, ejerce mayor influencia en la transmisión de los valores de la cultura y las tradiciones sociales. Forma parte en el desarrollo de la personalidad, porque la mayor parte de la infancia se pasa en la escuela, y se empieza a tomar conciencia y a desenvolverse en este ambiente. Es aquí donde el papel del docente adquiere especial importancia.

El acercamiento entre los niños y el docente puede fortalecer los aspectos que ya se tratan de desarrollar en la casa como: la individualidad, independencia y el amor a sí mismo. Pudiendo no solamente fortalecer esas facetas, sino empezar a desarrollarlas. El docente puede favorecer enormemente al desarrollo de la autoestima por medio de actividades que fomenten el amor propio, la importancia de cada niño y niña en el aula, que permiten el acercamiento y reconocimiento entre ellos.

El maestro no sólo debe preocuparse por los niveles académicos, sino también por los emocionales, entonces estará colaborando con la salud mental de los niños y niñas y fortaleciendo su autoestima.

Las condiciones de riesgo

Existen algunas condiciones de riesgo en niños de edad escolar que deben ser tenidas en cuenta especialmente por los docentes a la hora de prevenir futuros trastornos de salud mental. Algunas de esas condiciones son las siguientes:  
-       Niños y niñas que sufren mal trato físico, violencia o descuido.
-       Niños y niñas que no asisten a la escuela.
-       Huérfanos de uno de los padres o los dos.
-       Padres separados o divorciados.
-       Familias con discusiones frecuentes.
-       Consumo de alcohol o drogas en la familia.
-       Niños y niñas con problemas de aprendizaje o de conducta.
-       Inadaptación escolar.

domingo, 6 de noviembre de 2011

EL SERVICIO DE BUFFET


El buffet es un servicio cada vez más utilizado por los consumidores y conviene que se tengan en cuenta algunas recomendaciones para evitar toxiinfecciones

El servicio tipo buffet, bien asistido por camareros -normalmente en menor número que en un servicio tradicional- o no (autoservicio o "self-service"), supone un riesgo sanitario extra frente al tipo de comida tradicional servida en el momento de consumo derivado del tiempo de espera en el comedor. Hay que tener en cuenta que muchos de los menús convencionales de restaurantes servidos en las propias mesas están ya preparados de antemano.

Sin embargo, el hecho de que la espera se realice en el propio comedor, un lugar menos controlado desde el punto de vista higiénico-sanitario que la cocina, y sin calentamiento previo al consumo (en el caso de preparaciones calientes), junto con el alto grado de manipulación por parte de los propios comensales al servirse, hace que el riesgo de toxiinfección aumente muy considerablemente.

Además de observar unas estrictas condiciones de higiene tanto en lo relativo a las instalaciones (materiales, equipos, utensilios) como en todo el proceso de elaboración, desde a la adquisición y transporte de materias primas, como en su manipulación, cocinado y emplatado, el servicio tipo buffet debe contar con unas instalaciones de exposición de los platos preparados que garanticen la adecuada conservación de los alimentos, dependiendo de sus necesidades.

Los riesgos

En este tipo de servicio puede presentarse el peligro de contaminación, bien de la materia prima inicial, por el personal manipulador, contaminación cruzada por contacto con alimentos crudos contaminados o contactos con superficies, recipientes o útiles no suficientemente limpios y desinfectados. En el buffet la contaminación puede producirse por los propios clientes durante el periodo de exposición del alimento.

En el caso de producirse la contaminación, un mantenimiento inadecuado del producto, tanto en frío como en caliente, que se acerque a temperaturas templadas en las que los microorganismos puedan multiplicarse, originará una carga microbiana probablemente suficiente para causar una toxiinfección, especialmente si el tiempo de exposición es prolongado.

La prevención

Para evitar estos peligros, además de seguir las condiciones generales de un establecimiento de preparación de comidas, los consumidores debemos conocer que las normas sanitarias para este tipo de servicio, exigen lo siguiente:

-       Las manipulaciones deben realizarse en cuartos fríos (temperatura controlada menor a 18º C) con un diseño de zonas separadas de trabajo que permita la elaboración "siempre adelante" de no retorno (esto es que el alimento avance en la cadena de preparación sin que se produzcan interferencias con etapas anteriores). Han de utilizarse estos recintos exclusivamente para este fin y no como almacenes de alimentos.
-       Las superficies de trabajo, recipientes y utensilios empleados, además de ser de materiales adecuados deben limpiarse y desinfectarse escrupulosamente, siguiendo los programas de limpieza y desinfección diseñados para el establecimiento.
-       Es recomendable que el personal, además de observar una estricta higiene personal e ir provisto de ropa escrupulosamente limpia, emplee guantes y mascarillas para realizar este tipo de manipulaciones. Resulta imprescindible formar adecuadamente al personal manipulador.
-       Los diferentes tratamientos culinarios deberán garantizar la correcta higienización del producto, bien mediante tratamiento térmico eficaz u otro tipo de desinfección alternativa para platos sin este tipo de procedimiento.
-       Una vez montadas, las bandejas de conservación fría deben introducirse inmediatamente en las cámaras o equipos frigoríficos de uso exclusivo, a los cuales se debe tener fácil acceso desde la zona de manipulación, para que alcancen rápidamente la temperatura adecuada en su parte central: no superior a 4º C si se van a conservar más de 24 horas y no superior a 8º C si se van a conservar menos de 24 horas.
-       Los muebles expositores deberán garantizar unas temperaturas de conservación adecuadas: las comidas calientes a una temperatura igual o superior a 65º C en todos sus puntos, y las comidas frías a temperaturas de refrigeración. Este punto resulta de extrema importancia.
-       Además, estos mostradores deben estar dotados de placas protectoras en su parte superior, que protejan las comidas de la contaminación directa que podría derivarse de la proximidad de los clientes, así como de cualquier otro tipo de contaminación física o química durante la exposición.
-       Cada plato preparado o tipo de producto deberá disponer de utensilios específicos para servirlo y evitar así posibles contaminaciones cruzadas.
-       Las sobras pueden contener un número elevado de microorganismos por lo que, con el objeto de evitar sobrantes, no habrá que exponer más cantidades de las necesarias.

No debemos olvidar que cada uno de nosotros, como consumidores, tenemos  un importante papel a la hora de prevenir infecciones alimentarias.