domingo, 25 de septiembre de 2011

ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR ALIMENTOS


 Pocas personas saben que los alimentos que consumen todos los días pueden causarle enfermedades conocidas como Enfermedades Transmitidas por Alimentos. Llamadas así porque el alimento actúa como vehículo en la transmisión de organismos patógenos (que nos enferman, dañinos) y sustancias tóxicas. Las enfermedades de transmisión alimentaria, también conocidas como "toxiinfecciones alimentarias" son aquellas patologías que se producen por la ingestión de alimentos contaminados con agentes biológicos o sus toxinas.

Estos procesos están causados por la ingestión de distintas formas vitales de bacterias, virus o parásitos. Así, la enfermedad puede estar causada por la ingestión de bacterias o virus vehiculados en el alimento (infección), o de toxinas producidas por aquéllas previamente formadas en el alimento (intoxicación), o por formas parasitarias en fases concretas de su ciclo evolutivo (infestación).

Ejemplos de infecciones serían la Salmonelosis y la Hepatitis A. Ejemplos de intoxicaciones por ingestión de toxina preformada, son el Botulismo y la gastroenteritis. Ejemplos de parasitosis son la Triquinelosis y la Anisakiasis.

La importancia del control e inspección
Los procedimientos de control e inspección de procesos y alimentos que se llevan a cabo de manera sistemática han demostrado resultar muy eficaces en la prevención de muchos de estos problemas. Sin embargo, en muchos casos el consumidor es el verdadero artífice de las prácticas correctas de higiene en la fase terminal de la cadena alimentaria.

También resulta de gran importancia que el consumidor, en su opción de compra y en sus hábitos alimentarios contribuya a mantener el nivel y garantías de inocuidad alcanzados en las fases previas de la cadena. Para ello, puede resultar de utilidad recordar algunos conceptos básicos. Ante todo, no olvidemos que la contaminación microbiana, incluso elevada, no tiene por qué manifestarse en el deterioro del alimento. La apariencia, no basta.

¿Qué son los microorganismos?
Los microorganismos son seres vivos: se alimentan, se reproducen y se relacionan con su entorno. Necesitan, por tanto, que el alimento que les sirve de vehículo y de hábitat les brinde unas condiciones favorables: Disponibilidad de nutrientes, temperatura adecuada, entorno no agresivo (condiciones de acidez, salinidad, humedad).... en tales condiciones, favorables a la vida, si les concedemos el tiempo necesario, se reproducirán, a velocidad inusitada y convertirán un alimento inocuo en un producto peligroso.

Si las condiciones del medio resultasen adversas, algunos pueden adoptar formas vitales de resistencia, como las esporas o esporos, que germinarán cuando aquéllas mejoren dando lugar a formas infectantes. Las alergias por hipersensibilidad individual a ciertos alimentos no se consideran enfermedades transmitidas por los alimentos, por ejemplo la que experimentan los celiacos con el gluten  y las personas intolerantes a la lactosa con la leche.

Tipos de enfermedades
Las enfermedades transmitidas por los alimentos se dividen en dos grandes grupos:
-       Infecciones alimentarias
-       Intoxicaciones alimentarias

Las infecciones alimentarias son las producidas por la ingestión de alimentos o agua contaminados con agentes infecciosos específicos tales como bacterias, virus, hongos, parásitos, que en el intestino pueden multiplicarse y/o producir toxinas.

Las intoxicaciones alimentarias son las producidas por la ingestión de toxinas producidas en los tejidos de plantas o animales, o productos metabólicos de microorganismos en los alimentos, o sustancias químicas que se incorporan a ellos de modo accidental o intencional en cualquier  momento desde su producción hasta su consumo.
Síntomas
Los síntomas se desarrollan durante 1-7 días e incluyen alguno de los siguientes:

-       Dolor de cabeza.
-       Náuseas
-       Vómitos
-       Dolor abdominal
-       Diarrea

Estos síntomas van a variar de acuerdo al tipo de agente responsable así como la cantidad de alimento contaminado que fue consumido. Para las personas sanas, este tipo de enfermedades son pasajeras, que sólo duran un par de días y sin ningún tipo de complicación. Pero para las personas susceptibles como son los niños, los ancianos, mujeres embarazadas y las personas enfermas pueden llegar a ser muy graves, dejar secuelas o incluso provocar la muerte.

En algunos casos los alimentos puede que se hallan contaminado durante su producción o recolección, en otros casos el descuido durante la elaboración de alimentos en el hogar así como el uso de utensilios que fueron previamente utilizados para preparar alimentos contaminados pueden llevar a la  contaminación cruzada de los alimentos que prepara.

La prevención
Para prevenir toxiinfecciones alimentarias conviene tener en cuenta lo siguiente:
-       Almacenar los productos de limpieza separados de los productos alimenticios.
-       Rotular claramente todos los productos de limpieza, raticidas y otro tipo de producto químico claramente para evitar confusiones fatales.
-       Tener especial cuidado con envases de vidrio, especialmente aquellos que se hallan en la cocina.
-       Evitar el uso de bisutería cuando prepara la comida.
-       Lavar adecuadamente sus manos antes de preparar la comida y cada vez que estas se contaminan (luego de tocar alimentos crudos, luego de ir al baño, luego de utilizar productos de limpieza, luego de tocar dinero, etc).
-       Al abrir una lata de alimentos en conserva, colocar lo que no usa en envases plásticos correctamente tapados dentro de la nevera. Nunca abrir una lata y dejar lo que sobra en la misma.

domingo, 18 de septiembre de 2011

DIETA Y CÁNCER


Según estimaciones de los expertos, cada año se producen en el mundo más de diez millones de casos nuevos de cáncer. Por órganos, y considerando ambos sexos, el cáncer de pulmón es el de mayor incidencia, seguido del de mama, colon-recto y estómago.
El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. El incremento estimado de las muertes por cáncer en los últimos 10 años, ha sido de un 15% en países desarrollados y de un 30% en países en vías de desarrollo.

Se estima que el 95% de los cánceres más comunes están causados por factores ambientales y, de ellos, más de la tercera parte están ligados a factores dietéticos como causa principal. Se estima también que entre un 30 a 40% de casos de cáncer pueden prevenirse a través de cambios en la dieta, incluyendo algunos de los cánceres más comunes en el mundo occidental.

La importancia de la nutrición

El interés en la nutrición y su relación con el cáncer tiene su origen en estudios hechos en los años 60 del pasado siglo, en los que se relacionaron una dieta rica en fibra con un riesgo reducido de cáncer de colon. Desde entonces, nuevos estudios consideran que la fibra juega un papel menor en la prevención del cáncer. Sin embargo, aún se recomienda una dieta alta en fibra para facilitar las funciones del colon.

Descubrimientos preliminares indican que:
-       Una dieta rica en grasas y alta en calorías, puede incrementar el riesgo de cáncer de seno, colon, próstata y útero
-       El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de hígado, esófago, cuello y boca
-       Una ingestión elevada de alimentos ahumados, salados y en escabeche aumenta el riesgo de cáncer de estómago y esófago
-       Residuos de pesticidas y otros contaminantes ambientales, pueden producir cáncer
-       Algunos nutrientes como selenio y vitaminas A, C y E, pueden proteger contra ciertos cánceres
-       Un aporte energético elevado se considera un factor potencialmente inductor de cáncer. De hecho, la obesidad se correlaciona positivamente con el cáncer de endometrio, el de vías biliares y el de mama en la postmenopausia.

Las estadísticas más drásticas, revelan que hasta un 30% de los cánceres, podrían tener relación directa con el tipo de alimentación que llevamos, por lo que una dieta más sana, variada y equilibrada, es una medida eficaz de prevención primaria del cáncer y otras enfermedades.

Para la ciencia médica no es tan fácil determinar con precisión cuáles son los tipos de cáncer relacionados con la alimentación, ni cuáles de sus componentes son los causantes de las alteraciones. Sin embargo, el exceso de grasas saturadas y de origen animal, se asocian con cánceres de mama, colon, próstata, recto y endometrio. La cafeína ha sido vinculada con algunas formas de cáncer, en especial el de vejiga. La obesidad y el exceso de calorías, aumentan el riesgo de sufrir cáncer de mama, colon, próstata, endometrio, riñón, cérvix y tiroides. El abuso de alcohol se asocia con el cáncer de pulmón, mama, recto y cavidad oral, mientras que los alimentos salados, ahumados y adobados, aumentan la incidencia de cáncer de estómago y esófago.

Recomendaciones

Organizaciones de salud como la Sociedad Americana del Cáncer, se han pronunciado al respecto y han emitido una serie de recomendaciones en cuanto a hábitos alimenticios como las siguientes:
-       Reducir la ingesta de grasa a menos del 30% de las calorías totales de la dieta, disminuyendo el consumo de carnes rojas, mantequilla y grasas animales. Sustituirlos por carne magra, pescado, pollo sin piel y derivados lácteos desnatados. Cocinar los alimentos hervidos, asados, cocidos o al vapor.
-       Aumentar el contenido de la fibra de la dieta a 20-30 gramos al día: Incluyendo fibra dietética en todas sus formas: pan y cereales integrales, verduras y hortalizas, legumbres, tubérculos y frutas, sobre todo coliflor y col de Bruselas.
-       Reducir o eliminar el consumo de alcohol y tabaco.
-       Minimizar el consumo de alimentos ahumados, muy tostados o curados, muy condimentados, en salazón y/o en vinagre.
-       Evitar comidas o bebidas muy calientes.
-       Utilizar preferentemente aceite de oliva, para freir o aliñar ensaladas.
-       Evitar la obesidad

Como medida de prevención primaria es muy importante seguir estas recomendaciones, aunque hay que decir  también que la alimentación no es el único factor causal de cáncer que debemos tener en cuenta, ya que en casi todas las patologías se combinan diversos factores genéticos, ambientales y de comportamiento.


domingo, 11 de septiembre de 2011

LA CRISIS DE VALORES


Existen pocos periodos históricos en los que las personas no se hayan interesado por los valores en general. Es un problema que siempre se ha planteado el ser humano, aunque con distintas denominaciones. Se ha gobernado en virtud de ciertos valores, se ha legislado con distintos criterios valorativos. En general, todas las manifestaciones culturales y religiosas no son más que expresión de otros tantos valores.

Los valores en la actualidad

En la actualidad, la problemática de los valores se ha aumentado debido precisamente a la crisis de valores que experimenten las personas y las distintas sociedades. Y es evidente que esta crisis presente de valores repercute en la personalidad en general y en la educación en particular. Es difícil concebir cualquier problema humano en el que no estén implicados los valores.

A la hora de definir un valor, podríamos considerar que un valor es una idea, pensamiento o creencia que dirige el comportamiento de las personas y que va cargado de motivaciones y sentimientos. Aunque evidentemente existan personas que no son coherentes con ellos y su comportamiento, porque en definitiva los valores no necesitan ser impuestos sino que atraen por sí mismo a las personas.

Un valor en crisis

Uno de los valores que están en crisis es el del respeto a la persona que lleva aparejado una creciente espiral de violencia que está afectando cada vez mas preocupantemente al entorno escolar, y si eso está ocurriendo habrá que preguntarse muy seriamente qué estamos haciendo para que ello ocurra. Pensamos que no existe una sola causa, hay una serie de circunstancias que pueden estar contribuyendo a ello.

Por ejemplo, habría que preguntarse si la actuación de algunos padres y profesores están contribuyendo indirecta y sutilmente a predicar la violencia, porque a menudo solemos  en la familia o en la escuela decir una cosa.... mientras que simultáneamente estamos actuando de forma contraria. En tales casos deberíamos revisar nuestros dogmatismos tan llenos de contradicciones a la hora de vivirlos. Deberíamos revisar nuestra propia personalidad,  nuestra manera de ser.

Un científico llamado Lippit afirmó que en nuestra época es más fácil romper un átomo que romper un prejuicio. Y ello por dos razones fundamentales: porque las actitudes arraigan en la estructura total de nuestra personalidad y porque orientan nuestro comportamiento social. Reformar algunas actitudes supone, muchas veces, tirar la casa abajo y levantarla de nuevo.

Debemos tener en cuenta que la mayor parte de nuestras características personales (habilidades, apreciaciones, razonamientos, esperanzas, aspiraciones, actitudes y valores) las adquirimos mediante aprendizajes. Dichos aprendizajes dependen en su mayor parte de las experiencias que uno vaya teniendo en la familia, en la escuela y en los diversos ambientes sociales.
Si dichas experiencias son experiencias de violencia, por ejemplo, porque constantemente estamos enseñando a competir, ¿por qué extrañarnos después de que nuestro hijo o hija o nuestros alumnos manifiesten violencia? Enseñarles a competir es presentar al otro como un rival que de algún modo les amenaza. Es algo tremendo, hemos transformado al otro en un estímulo ante el que debemos reaccionar sobresaliendo de él. Nos hemos cargado al otro como persona.
 
El papel de las comunidades educativas

Las comunidades educativas, como mediadoras de valores sociales, deben comprometerse en actuaciones que refuercen la propia autoestima, de forma que los individuos sean conscientes de sus limitaciones, tomen decisiones autónomas y acertadas, y como consecuencia deseen superar con optimismo sus posibles dificultades.

Se nos forma para una vida democrática y se nos educa con valores autoritarios. Se habla de derechos humanos y no siempre son respetados. Se inculcan valores como la honestidad y se utilizan sutiles mecanismos de corrupción. Se predica la tolerancia y prevalece la intolerancia. Se insiste en que el alumno es el propio agente de su educación y prevalecen los métodos memorísticos. La escuela por tanto no sirve siempre como mecanismo positivo  de socialización.

Todo lo que sea intolerancia, falta de aceptación a lo diverso puede contribuir a generar violencia. Quizá estemos asociando en demasía la palabra violencia a las situaciones extremas de confrontación bélica y no nos damos cuenta de otras manifestaciones más sutiles de violencia que también debemos tener presentes.

Potenciar en el sistema educativo el esfuerzo personal, la originalidad, los criterios propios, la honestidad, la lealtad, la cooperación y la solidaridad sería una excelente estrategia para lograr de los centros educativos un lugar donde la violencia no tuviera cabida.

sábado, 3 de septiembre de 2011

UN MUNDO ALFABETIZADO


Cuando se habla de un mundo alfabetizado no siempre hay que pensar en un mundo en donde la población sabe leer y escribir, sino uno en el que el potencial humano ha sido liberado y puesto al servicio del progreso.

El concepto de analfabetismo

Frecuentemente asociamos el analfabetismo exclusivamente al hecho de no saber leer ni escribir, sin embargo hay que tener en cuenta que una persona analfabeta será aquella que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será en base a conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento.

Teniendo en cuenta este concepto de analfabetismo tendríamos que preguntarnos cuántas personas se encuentran en esta circunstancia y llegaríamos a la conclusión de que es un problema cada vez más acuciante, porque, entre otras cuestiones, todavía se tiene  el hábito de esperar que siempre se nos brinde el conocimiento, sin caer en la cuenta de que hay que aprender  a aprender dinámicamente y saber elegir el curso, libro, articulo, pagina web, etc. que satisfaga esa necesidad de conocimiento.

El analfabetismo funcional es la ausencia o deficiencia en la capacidad de lectura y una escritura comprensivas. Se trata de la ausencia de la lectoescritura como mediador funcional necesario e imprescindible de las actividades reales y productivas en la sociedad Está vinculado al fracaso escolar y su problemática tiene relación con la baja calidad de la enseñanza, con el absentismo escolar y la insuficiente aplicación de diversos métodos utilizados en la didáctica de la lectoescritura.

Una parte muy importante de la población ha limitado sus lecturas a lo indispensable  (lo mismo ocurre con la escritura), y deja de practicarlas hasta perder totalmente estas habilidades. En realidad, de poco o nada sirve la inversión alfabetizadora que se hace si no se prosigue con un amplio y continuo programa de promoción de la lectura y de la escritura para formar y consolidar buenos comportamientos lectores.

Los analfabetos funcionales, aunque nominalmente saben leer y escribir, están desprovistos de la funcionalidad necesaria para responder a las exigencias de la mayoría de los puestos de trabajo. En España, se calcula que son más de diez millones las personas afectadas por este analfabetismo, aunque sean mayores de quince años y estén en posesión de estudios primarios. No es suficiente un grado mínimo de escolaridad para asegurar la capacidad de usar con facilidad la lectoescritura, y de continuar desarrollándose en ella a lo largo de la vida.

La capacidad de leer, escribir y comprender información escrita debería cimentarse con la capacidad de generar hábitos y actitudes reflexivos acerca de estos aprendizajes. De este modo, una persona escolarizada dentro de esta perspectiva sería capaz no sólo de usar las habilidades para acceder a un texto, sino también de continuar desarrollando sus habilidades, capacidades y conocimientos sobre los tipos de textos que lee y sobre los tipos de desafíos presentados por las situaciones de lectoescritura.

Al analfabetismo básico y al funcional, hoy se agrega el analfabetismo digital, que afecta a muchos adultos e incluso a docentes. El mismo es resultado del retraso en el manejo de las nuevas tecnologías que facultan el acceso a la información por medios electrónicos y a las aplicaciones en multimedia.

El Informe Delors plantea trascender la visión puramente instrumental de la educación considerada como la vía necesaria para obtener resultados (dinero, carreras, etc.), y  considerar la función que tiene en su globalidad. Propone los cuatro pilares de la educación: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y a aprender a ser. Habría que preguntarse si la educación recibida nos alfabetiza y prepara en esos cuatro pilares.

Otros analfabetismos

Existen otras formas de analfabetismo que se expresa en los antivalores, la intolerancia, la violencia, el autoritarismo que abarcan a muchos ciudadanos, y que nos exige alfabetizarnos también en una nueva cultura democrática, solidaria, participativa y crítica. Es necesaria una transformación educativa integral y profunda. Y en este marco hay que abogar por la promoción de la lectura para todas las edades como medio para estimular la creatividad, para fomentar y educar la sensibilidad, para despertar y orientar la reflexión.