domingo, 31 de julio de 2011

HIGIENE DE LOS ALIMENTOS


El término higiene de los alimentos hace referencia a todas las condiciones y medidas necesarias para garantizar la inocuidad y la aptitud de los alimentos en todas las fases de la cadena alimentaria, la cual comprende desde el campo o producción primaria pasando por la preparación, fabricación, transformación, envasado, almacenamiento, transporte, distribución, venta y/o suministro de los alimentos o productos alimenticios al consumidor.

El consumidor

El consumidor es un eslabón esencial de la cadena alimentaria ya que es responsable de la higiene de los alimentos una vez que los adquiere. Por lo tanto debe saber elegir el establecimiento donde adquiere los alimentos. El consumidor es responsable de aplicar prácticas correctas de manipulación de alimentos desde que los adquiere en el punto de venta hasta que los prepara y/o consume.

Debemos tener en cuenta que, a la hora de acudir a cualquier establecimiento en los que se expidan alimentos, incluidos bares y restaurantes, es conveniente que se tenga en cuenta una serie de aspectos relacionados con el local, el personal y la conservación y manipulación de los productos.

El local

Con respecto al local, se debe tener en cuenta lo siguiente:
-       Debe estar limpio y ordenado, y que preferentemente predominen los colores claros.
-       Ausencia de animales dentro del establecimiento.
-       Buena iluminación (luz blanca y no de colores) y empleo de artefactos de luz protegidos contra las roturas.

El personal

Con respecto al personal, hay que tener en cuenta lo siguiente:
-       Tener las manos limpias, sin heridas (en caso de presentar heridas están deberán estar cubiertas adecuadamente).
-       Estar aseado, con cabello limpio y recogido debajo de una cofia o gorro limpio que impida el contacto del cabello con lo que Ud. compra.
-       Tener buenos hábitos de trabajo que respete las normas higiénicas-sanitarias (no fumar, no comer, no salivar, mantener un buen estado de salud, etc.).
-       Usar  utensilios limpios.
-       Manipulación mínima de los productos durante el cortado, pesado y envasado
-       En caso de usar guantes estos deben estar limpios y renovarse frecuentemente.
-       El manejo del dinero debe ser hecho por empleados que no manipulen alimentos.

Los alimentos

Con respecto a los alimentos debe tenerse en cuenta lo siguiente:
-       Exposición de los alimentos en estanterías limpias.
-       Nunca sobre el piso ni junto a las paredes.
-       Envases íntegros, limpios, sin abolladuras, roturas ni rajaduras.
-       Con etiquetado correcto y claro.
-       Los productos refrigerados y congelados deben ser exhibidos en forma ordenada y separados de acuerdo a su tipo: carnes, pollos, pescados, lácteos, fiambres, etc.
-       Los productos refrigerados exhibidos deben estar a temperaturas entre 0°C y 5°C; y los congelados a no menos de 12°C bajo cero.
-       Debe haber un control de los termómetros de góndolas
-       Los alimentos para consumo inmediato deben estar conservados en condiciones adecuadas de frío, calor y en exhibidores que impidan la contaminación.
-       Hay que evitar el consumo de alimentos que se presentan sobre los mostradores sin ningún tipo de protección segura.

La clasificación de los alimentos

De acuerdo con las características propias de cada alimento, tales como su actividad de agua, su acidez, su composición química, el proceso de elaboración que ha sufrido, la manera en que se lo ha de mantener y las condiciones específicas de su consumo, podemos clasificarlos en: Alimentos de alto riesgo y Alimentos de bajo riesgo.

Los alimentos de alto riesgo

Son aquellos listos para comer, que, bajo condiciones favorables de temperaturas, tiempo y humedad pueden experimentar el desarrollo de bacterias patógenas (dañinas).
Las características propias de estos alimentos como la forma en que se consumen, (generalmente no sufren un tratamiento posterior, por ej. calentamiento, antes de ser consumidos) hacen que favorezcan el desarrollo bacteriano y/o la aparición de toxinas bacterianas.
Estos alimentos se caracterizan por poseer:
-       Alto contenido proteico
-       Alto porcentaje de humedad (agua)
-       No ser ácidos
-       Requerir un control estricto de la temperatura de cocción y de conservación.
Dentro de este grupo encontramos: Embutidos, huevos, pastas, productos lácteos y salsas  El riesgo que tienen estos alimentos de sufrir alteraciones o deterioro es alto, por ello se recomienda realizar un manejo cuidadoso de los mismos durante la compra, almacenamiento y elaboración.

Los alimentos de bajo riesgo

Son aquellos que permanecen estables a temperatura ambiente y no se echan a perder a menos que su manipulación sea incorrecta. Este grupo comprende alimentos con bajo contenido acuoso, ácidos, conservados por agregado de azúcar y sal. Entre ellos encontramos: Pan, galletas, cereales, snacks, azúcar, sal, encurtidos y harinas El riesgo de sufrir alteraciones o deterioro es bajo, pero aun así se recomienda realizar un manejo cuidadoso de los mismos, especialmente en el almacenamiento.

viernes, 22 de julio de 2011

LOS ABUELOS


El nacimiento de un bebé transforma completamente el día a día de un hogar. A los compromisos y responsabilidades ya existentes, se suman otras muy distintas. Los placeres de tener un bebé son muchos, pero no se puede ignorar que el trabajo aumenta con la tarea de educar al pequeño de la casa y acompañar su desarrollo y crecimiento.

La familia

Por otro lado, los tiempos han cambiado mucho en la sociedad y, de un modo particular, en la familia. Las causas van desde la exigencia laboral, el crecimiento profesional, hasta el deseo de aumentar las ganancias o de asegurar una cierta estabilidad económica en el hogar. El impacto de preocupaciones como éstas es visible en muchas familias, con el consecuente empobrecimiento de la estabilidad y de la calidad de vida de los más pequeños.

En muchas familias, conciliar trabajo, casa, e hijos, es una tarea que requiere mucha habilidad y, en muchos casos, algunos sacrificios. La llegada de un bebé no solo altera la vida de los padres, sino también la de muchos abuelos. Poder contar con ellos es un recurso muy valioso. La presencia de los abuelos es un consuelo y un desahogo para muchas familias. Actualmente, además, muchos abuelos están paliando los efectos de la crisis económica.  

Los cambios que provocan el nacimiento del bebé les afectan menos que a los padres, y sus obligaciones están en un plan secundario, dependientes del "mando" de los padres del bebé, y de la disponibilidad que tengan para compartir los cuidados, el afecto, y el tiempo del bebé con sus consuegros. Los abuelos pueden proporcionar una asistencia práctica, apoyo, y una cadena de consejos útiles para cuidar al bebé.

El encuentro

El encuentro de los abuelos con sus nietos es siempre muy enriquecedor para ambos lados. A muchos niños les encantan estar con sus abuelos por diferentes y variadas razones. Algunos porque al lado de los abuelos no existen tantas órdenes ni obligaciones. Otros porque pueden hacen cosas distintas con ellos. Algunos nietos ven a sus abuelos como un amigo, una especie de guía, divertidos, cariñosos, mimosos y que les gusta estar con ellos.

Pero, lógicamente, todo depende de la forma de ser de los abuelos. Hay también los que apenas envejecen y continúan tratando a los más pequeños de una manera muy autoritaria y demasiado exigente. Pero, por lo general, los abuelos sienten mucho placer con sus nietos. Estar con ellos es también una forma de renovarse personalmente. Es tener más participación en la familia, y sentirse más jóvenes y actualizados. Se aprende mucho con los niños.

La comunicación

No siempre se puede decir que la comunicación de los abuelos con los padres de sus nietos sea la mejor posible. Desgraciadamente, pueden existir conflictos en cuanto al tipo de educación que es aplicada al niño. Las generaciones son distintas y diferentes también son los criterios de educación. Los más jóvenes no pueden cambiar los razonamientos de los más mayores.

Los abuelos ya han educado, bien o mal, a sus hijos, están para dar cariño, echar una mano y pasar un buen rato con sus nietos. Cuando estén con los nietos, debe haber un acuerdo entre las partes, para el bien del niño y de todos. Es necesario que entre los padres y los abuelos exista una relación tranquila, específica y verdadera, libre de celos, con respeto a las exigencias y a los hábitos del otro.

Papel importante

La atención, el apoyo, la experiencia y el afecto de los abuelos, son más necesarios que nunca. Lo ideal es que tanto el padre como la madre cuidasen de su hijo por lo menos durante una parte del día. Pero, desgraciadamente, el intenso ritmo del trabajo no permite que eso ocurra. Los niños necesitan de la atención de sus padres para que se sientan más arropados y así más felices consigo mismos.

Pero lo que ocurre es que muchos padres están ausentes de sus hogares casi todo el día, y en estos casos la asistencia de los abuelos es más que aconsejable. Existen muchas razones por las que los padres prefieren dejar a su hijo con los abuelos que al cuidado de niñeras o en una guardería. Una de las razones es la económica. Sale mucho más económico para ellos si dejan a su hijo con los abuelos.

Además, con los abuelos no existen límites de tiempo. No tienen que salir corriendo del trabajo para recoger al niño en el parvulario. Sin embargo, lo que muchos padres no consiguen ver es que, al final, están haciendo los abuelos de "canguros", de meros cuidadores. A algunos abuelos no les importan. Pero otros, que llevan una vida más social, ya están hartos de ser los sustitutos de los padres, aunque algunos lo aguantan callados.

Al dejar a sus hijos con los abuelos durante la mayor parte del día, a veces pueden despertar sentimientos de celos hacia ellos. Por el tiempo que están juntos, los niños construyen una confianza mayor en sus abuelos, y algunos padres acaban sintiéndose culpables y alejados de sus hijos. Esos temores son comprensibles. Lo que ya no es normal es que se produzca una "competitividad" entre los abuelos y los padres.

viernes, 15 de julio de 2011

LA ALIMENTACIÓN Y LOS FACTORES SOCIOCULTURALES


Antes de conocer el valor nutritivo de los alimentos, las personas acceden a un universo sensorial en el que se ha desarrollado determinados patrones culturales alimentarios que condicionan sus hábitos. Afortunadamente las prácticas alimentarias son dinámicas y suelen cambiar en la medida en que las personas se ven obligadas a modificar sus estilos de vida Los comportamientos alimentarios se mueven en un marco de referencia beneficiándose del patrimonio biológico y cultural y, por supuesto, sometidos a presiones externas

Factores que afectan al consumo de alimentos

Actualmente esos  factores son los siguientes:
-       Técnicas de producción, elaboración y conservación
-       Técnicas de marketing social y de consumo
-       Posibilidades de comunicación y transporte
-       Actitud hacia los alimentos
-       Imagen corporal que responda a los cánones estéticos de moda
-       Código culinario que prescribe formas de preparación y consumo
-       Prohibiciones, tabúes y mitos
-       Disponibilidad de recursos: dinero, tiempo, habilidad personal
-       Factores no racionales en la elección

El ser humano es omnívoro lo que permite su adaptación a distintas condiciones y latitudes pero le hace dependiente de una dieta diversificada como respuesta a sus necesidades nutritivas. Las conductas alimentarias humanas son el resultado de interacciones y aprendizajes múltiples de ahí la necesidad de tener en cuenta numerosos factores como se ha comentado.

Los desequilibrios en la dieta

En la civilización occidental se dan desequilibrios en la dieta por exceso y en otras zonas del planeta se da el fenómeno contrario: desequilibrio en la alimentación por defecto. Hay una larga lista de mitos y creencias en torno a la alimentación que deben ser conocidas para poder modificar hábitos.

A modo de ejemplo, citaremos algunos:
-       Sobrevalorar los caldos cuando estos apenas llevan proteínas ya que éstas, por el calor, se coagulan y se quedan en la carne hervida.
-       Considerar que “el alcohol abre el apetito”, cuando en realidad sus efectos perjudiciales superan con mucho su aporte nutricional.
-       Sobrestimar el valor nutritivo de determinados productos como la soja, el polen, las algas, cuando en gran parte, se consumen por moda y sus nutrientes se pueden encontrar en otros productos.
-       Considerar que los productos congelados tienen menos valor nutritivo que los frescos, cuando en realidad tienen el mismo.
-       Pensar que “los niños y los ancianos deben comer sobre todo carne y pescado”, cuando realmente se debe comer de todo y a todas las edades.
-       Creer que no es igual tomar queso que leche, cuando en realidad tiene valores nutritivos similares y se deben alternar.
-       Pensar que el huevo en crudo alimenta más que el huevo cocido, cuando realmente es lo contrario.

Los “Fast Food”

Entre los hábitos alimentarios de niños y adolescentes podemos señalar el consumo, en ocasiones excesivo, de hamburguesas, perritos calientes, sándwiches, etc. que tienen como denominador común: preparación muy sencilla, consumo fácil (panes blandos, carnes trituradas) y saciedad inmediata. Su perfil nutritivo puede definirse como muy calórico, muy proteico y con elevado contenido graso.

Este tipo de alimentos se consumen en los denominados establecimientos de comida rápida, muy extendidos en nuestro país y muy frecuentados por la población infantil y juvenil en fines de semana, días festivos, así como en diferentes celebraciones. Consumir estos alimentos, de vez en cuando, no presenta mayores problemas en el conjunto de una dieta variada. El problema radica en la reiteración de su consumo que puede generar hábitos alimentarios inadecuados. Estamos en un mundo en el que prima la comodidad en la elección de alimentos, pero hay que intentar que la variedad en la dieta sea el factor esencial de dicha elección.

Las “chucherías”

Otra de las características de los hábitos alimentarios de la infancia y de la adolescencia es el abuso en el consumo de “chucherías”, expresión coloquial con la que aludimos a un conjunto de productos dulces y salados, de formas y sabores diversos, de escaso o nulo interés nutricional y que se picotean a cualquier hora del día.

Una de las consecuencias de tomar a voluntad, sin ningún control, este tipo de productos es la falta de apetito cuando llega el momento de la comida convencional, pues su contenido calórico debido al azúcar y a las grasas, que constituyen la mayor parte de sus ingredientes, provoca la saciedad suficiente como para provocar inapetencia.

Si, además, se trata de productos azucarados puede formarse un substrato dulce que favorece la supervivencia y desarrollo de los microorganismos que atacan la placa dentaria, y provocan caries ya que no es posible mantener la necesaria higiene dental cuando se están consumiendo estos productos en cualquier momento del día.

El problema de los nutricionistas

Uno de los problemas de los nutricionistas al valorar el consumo de alimentos es conocer su contenido real en nutrientes porque no siempre vienen recogidos en las Tablas de Composición de Alimentos. Entre los ingredientes utilizados en este tipo de productos, se encuentran los aditivos autorizados que dan color, sabor y aroma y que contribuyen a potenciar su atractivo.


jueves, 7 de julio de 2011

ANOREXIA Y BULIMIA




La anorexia y la bulimia son una nueva epidemia que está amenazando la salud e, incluso, la vida de los adolescentes. Una legión de personas que se va incrementando peligrosamente comienza a alarmar a especialistas en medicina, sociólogos, etc.

La importancia que se concede al aspecto físico en la cultura occidental  influye a muchas personas que se sienten descontentas con su imagen. Parece que tanto la anorexia como la bulimia son especialmente frecuentes desde los años 80, en la cultura de los países desarrollados y en la segunda década de la vida. En definitiva se trata de una obsesión moderna por la perfección del cuerpo, es la nueva "epidemia del culto al cuerpo".

Diversas manifestaciones

Esta plaga de la búsqueda de la perfección tiene distintas formas de manifestarse y algunas de ellas difieren notablemente entre sí. Hay trastornos de tipo alimentario como la Anorexia y la Bulimia nerviosas, que vienen de la mano de la denominada "cultura de la delgadez". Otra como la Vigorexia es una obsesión en torno al culto del músculo. La dismorfia corporal conlleva una obsesión reiterada por alguna parte del cuerpo, aunque no exista ningún defecto.

Todos estos trastornos comparten varios síntomas en común, desear una imagen corporal perfecta y distorsionar la realidad frente al espejo. Esto ocurre porque en las últimas décadas, ser físicamente perfecto se ha convertido en uno de los objetivos principales de las sociedades desarrolladas. Es una meta impuesta por nuevos modelos de vida en los que el aspecto parece ser el único sinónimo válido de éxito, felicidad e incluso salud.

Es más preocupante el impacto que los trastornos alimentarios ejercen sobre las mujeres, aunque cada vez hay más hombres con éstos. Respecto a la vigorexia es predominante en los varones, pero ya se están detectando casos de mujeres obsesionadas por el músculo. Y los trastornos dismórficos afectan por igual a ambos sexos.

Los medios de comunicación

Los medios de comunicación tienen mucho que ver con todo esto: constantemente nos llueven mensajes acerca de lo que constituye ser una persona atractiva y de éxito, especialmente dirigidos a las chicas. La belleza física aparece siempre asociada al éxito social y profesional. Todos conocemos los nombres de las top-models, pero a casi nadie le suenan los nombres de mujeres con logros personales tan importantes como descubrir tratamientos eficaces para una enfermedad o defender los derechos humanos.

Las librerías, los programas de televisión, las películas nos ofrecen abundantes modelos de cuerpo ideal que no son de ningún modo ideales: primero porque muchas veces los modelos son montajes de varias fotos retocadas y no existen en la realidad; y segundo, porque es subestimar a las personas el condenarlas al éxito o al fracaso por uno solo de sus múltiples atributos: el aspecto, que, además, es una de las características más determinadas genéticamente y por lo tanto menos controlable (talla y peso).

La dictadura de la moda

De la misma forma que se nos recuerda cómo debemos ser (altos, estilizados, guapos, vestidos a la última) se nos sugiere cómo podemos conseguirlo: dietas milagrosas, operaciones de cirugía estética, productos de belleza y ropa de esa que llevan las escuálidas modelos que vemos en los desfiles. Todas las propuestas son bastante caras, y no se nos ofrecen alternativas más económicas y saludables como hacer ejercicio, comer de forma equilibrada o simplemente dejar de preocuparnos tanto por nuestro aspecto y dedicarnos a cosas más interesantes para resultar más atractivos.

Renovar valores

Hablar de anorexia y bulimia es cuestionar nuestra cultura. Necesitamos una renovación de nuestros valores y de nuestras conductas. Necesitamos, sobre todo, definir lo atractivo con parámetros más amplios, para que la mayoría de las personas, y no sólo una pequeñísima parte, pueda sentirse bien con su apariencia personal.

Necesitamos poner énfasis en otras características (ingenio, integridad, talento, inteligencia, sentido del humor...) a la hora de evaluar la valía de las personas. En este sentido las medidas que desde el mundo de la política, de la moda o de la salud se están tomando son prometedoras porque van dirigidas a la raíz de estos problemas.

La adolescencia es la más vulnerable

Varios son los factores de riesgo que hacen más vulnerables a los adolescentes. Entre ellos, están los siguientes:
Una gran sensibilidad a la opinión de los demás.
Una cierta inseguridad respecto a lo que  gusta y lo que se quiere para seguir las modas.
Cambios físicos que hacen dudar del propio aspecto.
Tiempo libre para consumir mucha televisión y ser el blanco favorito de la publicidad...

Nadie es perfecto

Prácticamente todo el mundo tiene algún motivo de queja relacionado con su cuerpo, algún rasgo o alguna parte que le resulta desagradable y trata de disimular. Esto no es nada patológico. Al contrario, una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar nuestro aspecto es conocer nuestros defectillos y tratar de que no se noten demasiado, a la vez que conocemos nuestros puntos fuertes y sabemos resaltarlos.


sábado, 2 de julio de 2011

ALIMENTACIÓN Y SALUD


Actualmente existe una tendencia natural entre la población joven a no considerar como factor de riesgo para su salud, una alimentación inadecuada. Esta actitud se va prolongando hasta edades avanzadas en que los hábitos adquiridos se convierten en rutina. La progresiva sustitución de la dieta mediterránea tradicional por dietas con un mayor contenido en grasas, azúcares y proteínas de origen animal, propias de los establecimientos de comida rápida, está incidiendo negativamente en los hábitos saludables de alimentación.

El ritmo de vida actual ha modificado las formas tradicionales de compra de alimentos, siendo frecuente la forma semanal y mensual y la presencia en la casa de productos congelados de fácil conservación y preparación. El uso de los servicios de restauración colectiva ha aumentado, por lo que se hace necesario, además del control higiénico de este tipo de establecimientos, orientar sus ofertas, muy especialmente en la restauración escolar y laboral, para que sean nutritivamente equilibradas.

Cómo reforzar hábitos saludables

Entre los aspectos más importantes que pueden ayudar a reforzar hábitos adecuados o a eliminar los inadecuados destacamos:

-       La valoración del hecho alimentario como un componente esencial de la calidad de vida.
-       Conseguir el cambio del concepto que se tiene sobre “una buena comida” por el  concepto de dieta equilibrada.
-       La educación del consumidor sobre nutrición/alimentación, puede reforzar hábitos adecuados debido a la numerosa información que incorpora el etiquetado de los productos.
-       La desmitificación de “lo natural” como garantía de seguridad alimentaria.
-       La oposición a aceptar una estética que vaya contra la buena salud, eliminando como cánones de belleza y modernidad la delgadez extrema y patológica.
-       La preocupación del consumidor por las nuevas tecnologías y los nuevos alimentos.
-       El conocimiento sobre la relación que existe entre exceso o defecto de consumo de nutrientes y sus patologías resultantes.
-       La valoración de la importancia de la seguridad alimentaria, así como la lucha contra el fraude para conseguir una alimentación sana.
-       La toma de conciencia de la función que cumplen las empresas de restauración colectiva haciendo cumplir la normativa específica de higiene.
-       El análisis crítico de los medios de comunicación y de la publicidad para contrarrestar su influencia en la compra de los alimentos.

La educación para la salud

Uno de los instrumentos más utilizados, en las intervenciones para modificar los comportamientos de los grupos, con el fin de proteger y promover su salud, son los programas de Educación para la Salud que incluyen la educación nutricional. La evaluación de estos programas nos ha permitido conocer su eficacia en materia de conocimientos y actitudes pero, también, la dificultad que tiene conseguir que los hábitos alimentarios se modifiquen de manera permanente.

Actualmente, se propone hacer de la educación nutricional un instrumento de intervención en el marco de la promoción de la salud lo que facilita políticas de protección y utilización de recursos. Modificar los hábitos no es tarea fácil, pero sí posible, siendo las primeras etapas de la vida los mejores momentos para el éxito de este tipo de programas. Si, además, la escuela incorpora esas actividades a su proyecto educativo, será más fácil la consecución de los objetivos.

Mediante la educación nutricional se pretende modificar el comportamiento alimentario de las personas, pues ésta constituye, pese a sus limitaciones, un instrumento eficaz para promover la salud y prevenir la enfermedad. Además de una alimentación correcta y equilibrada, la lucha contra el sedentarismo y el impulso de estilos de vida que incluyan una dedicación al ejercicio físico son la mejor manera de mantener niveles adecuados de salud en las distintas etapas de la vida.

Cómo hacer efectiva la educación nutricional

Se ha apuntado que para que la educación nutricional pueda ser efectiva debe:
-       Ser pertinente a nivel personal.
-       Ser perfectamente comprensible.
-       Hacer hincapié en la comida más que en los nutrientes.
-       Ser coherente con los mensajes dietéticos.
-       Tener en cuenta cómo perciben las personas los posibles riesgos.
-       Recalcar los beneficios del cambio.
-       Lograr hacer evidentes las barreras que impiden los cambios dietéticos.
-       Contar con la participación activa de la comunidad escolar.
-       Los alimentos saludables deben estar disponibles de forma atractiva y a precios razonables.

Una labor de equipo

Las familias deben estar implicadas, tanto para conseguir cambios favorables, como para mantenerlos. La comunidad (sistema educativo, servicios de salud, profesionales, industria, medios de comunicación y otros servicios), debe reforzar los mensajes positivos. La participación de todos los implicados es clave para conseguir cambios permanentes. La estrategia de abordar este tema de la manera más amplia posible es reducir, al máximo, los problemas nutricionales